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LA CRIOGENIA ES LA PRUEBA RACIONAL DE QUE EL ATEISMO NO SIGNIFICA UN PLUS DE INTELIGENCIA SOBRE LOS VULGARES CRÉDULOS…
Ser científico o ateo está visto que no significa nada. Las mismas pasiones que mueven a los creyentes en pensar una vida eterna, mantiene la esperanza de la ciencia más atea. Además de extraordinaria paradoja, es triste observar como “científicos” cometen el error de creer en la vida eterna y la resurrección de un modo tan vulgar y chusco. La criogenia se está revelando como la vía de ateísmo inconformista con el luctuoso destino de las vidas humanas. Lejos de esperar con tristeza el “y nada más”, apoyan en la pseudo-ciencia lo que la religión no les puede otorgar.
Pero es que el asunto es menudo. Aquí no se trata de una alternativa científica a la religión -de lo que pretende camuflarse-, sino de una religión propia y atea -aunque suene contradictorio-, basada en muchísimo menos rigor científico que la propia religión para con la ciencia. El proceso de la criogenia humana, es simple. Llegado el momento de la muerte de un sujeto, este es sumergido en una solución de nitrógeno a su temperatura de ebullición (-196 Cº). Evidentemente antes se le inyectan determinadas sustancias anticongelantes para con ello, evitar en lo posible, la degeneración celular que el frío produce en las células mamíferas.
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Como en toda actividad humana, siempre existirá una respuesta económica a nuestros anhelos. Del mismo modo que la usted puede tener acceso a la incineración, nicho, tumba, los ateos creyentes tienen Alcor. Su apariencia de proyecto científico, les hace olvidar que se basa también únicamente en la fe y en la esperanza. El futuro me devolverá la vida…, tal que los cristianos esperamos el paraíso.
Así contado puede parecer hasta coherente el dejar en manos de un futuro científico más halagüeño la posibilidad de revivirse a sí mismo. Al calor de esta corriente están apareciendo empresas por doquier dispuestas a ofrecer este servicio. La pionera, la estadounidense Alcor. Pero la ciencia, que tanto presume de exactitud, no debe dejar llevarse por cualquier argumento basado en indudables temores espirituales. El proceso que se ofrece es en absoluto una simple congelación de carne por tiempo indefinido. Cualquier persona básicamente curiosa debería albergar muchísimas dudas a un proyecto desesperado. Sin embargo la comunidad científica cuando menos, guarda un extraño y sospechoso silencio:
¿La ciencia no les permite saber que el despertar criogénico, además de utopía, supone el reto de regenerar todas las células que con el paso del tiempo y los -196 centígrados se han deteriorado y que seguramente sean la totalidad trillonésima de su cuantía? Además de no observar que si estos dos matices se superasen, queda el matiz más íntimo de aquello que fue el contratante de los servicios de futura resurrección; lo más “humano”, recuerdos, conocimientos, sentimientos, pura mecánica cerebral. Estos le pese a quién le pese, se quiera creer lo que se quiera, no son recuperables ni congelables.
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¿Qué es? Supuestamente uno de los tanques tipo usados por Alcor para su prometedor trabajo. Si tengo que opinar no es más que un nicho tecnificado, ideal para millonarios ateos en busca de su cielo. Mejor sin comentarios.
Lo que ofrece la ciencia como utopía para un futuro indefinido, la posibilidad mínima, no es la posibilidad de renacer en tu vida 500, 1000 o 100000 años después, sino más que la resurrección de una vaina, vulgar engendro biológico. La sola idea es alentadora. Tristemente la idea avanza silenciosa, y cada vez son más los que generan su “purgatorio” real en busca de su “cielo” científico. Por supuesto con pingues beneficios para las empresas de la esperanza. Quisiera ver cuando en cien o doscientos años quiebren los activos económicos de Alcor, que van a hacer con todos esos desechos congelados.
Evidentemente cada persona tiene la libertad de elegir como será su entierro. Poco importa que uno sea incinerado que enterrado, que congelado o disecado. El único problema es el forzamiento de la ciencia para que apoye con extrañas y dudosas tesis los temores individuales de cada hombre. Cuando los temores se hacen pasiones, nacen religiones. En este caso quede claro que el marcador es Religión 1-0 Ciencia. Su supuesta mentira piadosa es mucho más lógica que apoyar en ciencia lo que es desesperación….
Dios ha muerto. Friedrich Wilhelm Nietzsche
Un Saludo.

El terreno de las utopías, creencias a veces íntimas, no tiene límite. Realmente el movimiento ecologista antaño vanguardia de lo que podríamos llamar modernidad, poco a poco se está convirtiendo en una especie de culto mítico a una tierra que jamás existió y por ende, enemiga principal de la ciencia. Así de claro y directo. Si ambages ni medias tintas. El ecologismo ha pasado de ser necesario para la humanidad, a transformarse en la anti-ciencia, la superchería, la mentira como método de acción.

Podría dedicarme a cualquier parcela entre las que trabajan las clásicas multinacionales del ecologismo. En cualquiera acabaría por sacar los colores a sus argumentos y sólo recibiría por respuesta oleadas de tópicos típicos. Hoy me gustaría hablar de un viejo enemigo de la ecología como ideología; los transgénicos. El hecho en si me ha venido servido puesto que no hace muchas fechas, uno de sus más perversos enemigos -de los transgénicos- Mark Lynas -líder en la lucha contra la implantación de estos en el Reino Unido- ha decidido sorprendentemente cambiar de bando. Y ha decidido hacerlo argumentando. Hace bien, pues la “pseudo-religión” del ecologismo no admite deserciones. De aquí a poco, veremos como empieza el ventilador de la mierda a contar que Mark Lynas no se ha documentado, sino que simplemente se ha “vendido” a las multinacionales transgénicas -esos entes deseosos de acabar con los virgos humamos-. Sea como fuere y venga lo que venga, se agradece que existan personas todavía capaces de reconocer sus errores y comprender que han estado haciendo.

Mark-Lynas

Mark Lynas, de militante radical antitransgénicos, a ferviente defensor de la tecnología. ¿Qué ocurrió? Simplemente que dejó de lado la religión ecologista, para formularse la realidad mediante la razón. ¿Te atreves?

Del antiguo Mark Lynas decir que no sólo se mantenía en la oposición a esta tecnología, sino que además era activo militante. En la década de los noventa no pocas acciones suyas acabaron con destrozos de cultivos y laboratorios dedicados a los transgénicos. Era un radical absoluto que ahora ha decidido enmendar sus gravísimos errores con una nueva militancia; ahora está  no solo en contra de su anterior posicionamiento, sino que como cualquier converso, ahora argumenta a favor de la extensión de la tecnología transgénica. Al punto declara:

“Supuse que (los transgénicos) aumentarían el uso de productos químicos. Resultó que para el algodón y el maíz se necesita menos insecticida”.

“Había asumido que los transgénicos sólo beneficiaban a las grandes empresas. Resultó que miles de millones de dólares en beneficios fueron obtenidos por pequeños agricultores”.

“Supuse que nadie quería transgénicos. En realidad ocurrió que el algodón Bt fue pirateado en la India y la soja en Brasil porque los agricultores estaban ansiosos por usarlos”.

“Asumí que los transgénicos eran peligrosos. Resultó que era más seguro y más preciso que el mejoramiento convencional mediante mutagénesis”.

Y es que esa es la única verdad. Mark Lynas ha reconocido lo que muchos “ecologistas” no se atreven. Únicamente defienden argumentos propios de leyendas urbanas y que acepten lo que íntimamente contemplan como su visión del mundo perfecto. Realmente cuando me ha dado por indagar en el movimiento anti-transgénicos solamente encontré argumentos basados en la desconfianza clínica en la ciencia. En resumen, “eso no puede ser bueno”, como eje argumental.

Greenpeace Transgenico.

Organizaciones como Greenpeace deben replantearse su estrategia. No voy a cargar contra el “bloque” ecologista, del que guardo simpatías por su evidente bien hacer en otros aspectos. Greenpeace por contra, se ha convertido en una multinacional de la superchería dispuesta a influir en los ciudadanos mediante campañas de terror sin fundamento. Paradoja del ecologismo que finalmente se haya convertido en el principal enemigo de la ciencia del siglo XXI.

Sin embargo como en otros muchísimos aspectos, la tecnología transgénica es un prodigio científico que puede ser clave en el devenir de nosotros como especie. Los nuevos retos en alimentación hacen INVIABLE cualquier duda basada en que la obra de la naturaleza, el creador, no puede ser alterada. Sin ciencia no se puede oponer a la ciencia. Y ese es el defecto del “anti-transgenismo”. No está basado en nada salvo en la incapacidad de comprender la ciencia. Se desconfía de base y por eso su argumentario está absolutamente vacío. La conversión de Mark Lynas no afianza científicamente nada. Eso lleva décadas demostrado. Simplemente para los amantes de la humanidad y la ciencia, nos supone un gran aldabonazo a favor. El es el ejemplo de que la “secta” se puede abandonar, de que se puede pensar más allá de la dogmática propia del ecologismo inane de argumentos. Si bien es cierto que el movimiento ecologista es interesante en cuanto a su capacidad de contrapeso intelectual de los desmanes propios de los desaprensivos, la militancia y radicalización solo supone su retroceso.

El ecologismo debe tomar nota puesto que la tónica intelectual está a punto de cambiar. Ha conseguido grandes triunfos contra la ciencia basándose en la nada. Por su simpatía con los siempre populares movimientos de izquierda, y la capacidad de estos de conseguir el poder, ha logrado ganar votaciones políticas que han paralizado innumerables proyectos científicos. Vencer en una votación no significa llevar razón. La ciencia siempre ha sorteado finalmente este obstáculo por la incansable fuerza de la razón. Bienvenido Mark Lynas al mundo real, que no al imaginario…

Un Saludo.

Aperturitis

Publicado: 8 julio, 2012 en Ciencia

Éstos días de atrás, estuve pasando unos “días astronómicos”. Como siempre geniales, pero ésta vez  he decidido activar en cierto modo la crítica. Todo aficionado a la astronomía va a saber al poco de qué estoy hablando, pues no es la vivencia que haya podido tener particularmente en el discurrir de los días, sino algo que todos hemos vivido o incluso sentido en alguna que otra ocasión. Hablaré de la principal enfermedad de la astronomía a día de hoy; la aperturitis.

Evidentemente que unas jornadas de astronomía, deberían ser recordadas por los hallazgos o éxitos en la observación, pero de un tiempo a ésta parte, en cada cita con el universo, el protagonismo parece que ha cambiado. Antes de proseguir -si bien en un artículo anterior ya dibujé lineas escuetas sobre los telescopios-, los lectores ocasionales sepan que la cosa de astronomía va de apertura, y que ésta a mayor, mejor. En cierto modo, el universo está quedando en segundo plano, para convertirse en una dolorosa exhibición de “muscle-scopes”. Marcas, tamaños, monturas, calidades, discusiones de “hardware”, -de otro lado sanísimas-, pero dónde un acicate sobresale sobre los demás; la abertura de los mismos. La cosa ya raya en lo enfermizo, al comtemplar que se ha convertido en el motivo de sufrimiento de muchísimos aficionados a la astronomía.

Y se extiende cada día más entre círculos de aficionados ésta horterada. Aún cuando muchos ríen y llaman exagerados a los totalmente entregados a la “aperturitis”, detrás, en la mazmorra de cada uno, ya están pensando en cuantas pulgadas, cuantos milímetros ganarán en la siquiente adquisición. Por favor, el concepto movilidad está contrapuesto a ciertos tamaños; hágase un observatorio fijo….

Lamentable es contemplar como un cualquiera poseedor de un buen cañón de observación, desespera infantilmente, al contemplar que su vecino de “parcela” la tiene más grande -la apertura-. Ya se interrumpe el fluido astronómico, para de inmediato, comenzar la coba del material, el lamento económico y la ensoñación de un futuro más halagueño dónde el universo caerá rendido a tus pies, merced a cincuenta pulgadas de odiosa apertura. Conste que no tengo nada en contra de las aspiraciones de la gente, pero me parece intensamente vulgar que la astronomía se esté convirtiendo en poco menos que una exhibición de “tunning telescópico”. Ya hay hasta “esperados-elegidos”, y frases típicas de; “espérate entónces a que llegue fulano, ese si que tiene verdaderas maravillas”. Triste cuando las únicas maravillas justo están un poquito más arriba.

Galileo Galilei; el telescopio de la imagen tenía las cifras 37(15 reales)/934 mm. Con él descubrió las lunas de Júpiter. Evidentemente la técnica hoy día hace posible que hasta el telescopio más vulgar, sea muy superior a la mejor herramienta de Galileo. El era un astrónomo profesional, hoy día la mayoría de enfermos de “aperturitis”, no.

Y es que las aficiones tienen su lado alentador y constructivo, pero también mucho de enfermizo, y por supuesto que pueden llegar a desdoblar tu mente. Del mismo modo que un coleccionista puede hacer verdaderas locuras por obtener “preciados botines”, los aficionados a la astronomía, hacen verdaderas sandeces por poder obtener una mísera pulgada más de apertura en la entrada de luz de sus telescopios. Lo triste del asunto es que justo a los aficionados iniciales, ésta malsana costumbre los tira para atrás. La astronomía es un vicio caro, -carísimo diría yo-, y mucho interés queda decepcionado por el simple motivo de no poder “competir” en la carrera de la apertura. En los asuntos del universo, para algunos por menos de un millón de las antiguas pesetas, poco menos que simplemente se está jugando a la astronomía.

Y mis amigos astronómicos se sorprenden cuando digo; “Mi telescopio de referencia es el ETX 70, el chiquitín…” Se soprenden y me recuerdan mi refractor  120/1000 EQ5. ¿Acaso salgo con él más de un día o dos al mes, en cambio con el “chiquitín” no menos de cuatro días a la semana? El “juguete” me ha dado más satisfacciónes que el hermano mayor…

Pongo de ejemplo un jóven que a nosotros vino con su también jovencísima novia; Poseedor de un refractor 90/1000 mm de conocidísima marca muy comercial, recibió un tristísimo baño de “piadosas críticas” de “bienintencionados” introductores. “Con eso chico no vas a poder ver nada, ni las lentes son buenas, ni la montura es de respeto”. Toma ya. Saber que quién con ilusión compró el telescopio había sido su novia, y quedó como el “mohoso”… La cosa es que por más que yo intentaba decirle que estaba muy bien el telescopio, la pobre pareja no se recuperó; pienso incluso que habran roto. Nótese la ironía. Y la cosa es que realmente no trataba de hacerles sentir bien, sino que realmente con su telescopio podían disfrutar muchísimo de las noches de astronomía. Ahí decidí comenzar a sentir el rechazo y reflexionar por la actual deriva de la afición astronómica.

 Del Meade ETX 70 -voy por la segunda unidad consumida- ejemplo. Messier 44, el Pesebre. Muchos se sorprenden de los resultado que se pueden obtener con dedicación y materiales muy sencillos. Algunas veces pienso que algunos sólo pretenden justificar un gasto desmedido y desorbitado, mediante legendarias creencias de que de no ser asi…. No puede ser. Fotografía cortesía de http://astrocosmos.es dónde se pueden observar verdaderas maravillas y calibrar el potencial de un equipo simple.

Por si fuera poco, en mi caso particular, yo en cierto modo también viví en primera persona la “aperturitis”. Mi evolución por supuesto necesitó de la suma constante de pulgadas, sin saber dónde me detendría, hasta que empecé a valorar más y más la practicidad de sistemas más someros. La evolutiva refractor pequeño altacimutal – Newtoniano mediano – dobsoniano – ecuatoriales cada vez más pesadas y complejas – catadrióptico motorizado, acabó al igual que el ciclo de una estrella… El ciclo de vida del astrónomo aficionado parece que alcanza su madurez justo cuando nos volvemos a “enanos blancos” cuando hemos sido pavorosos “gigantes rojos”. Ahora he vuelto al refractor y al sistema acimut. Realmente cualquier día expresaré mi opinión más técnica sobre las aperturas salvajes y monturas ecuatoriales “complejas” en relación a la realidad de la astronomía. Hoy solamente trato la “aperturitis”.

 

 Y no puedo quitarme de la cabeza el “Gran Berta” cuando veo las laboriosas preparaciones de algunos para contemplar el universo. Finalmente los aficionados más amantes del universo, deciden obviar la parafernalia y por contra dedicarle mucho más tiempo al universo que al catálogo.

Recordar que el mejor telescopio es aquel que más se usa, y que haciendo un paralelismo histórico, traería la eficacia de el cañón alemán “Bertha”. No existió pieza de artilleria de mayor tamaño y calibre que esa, pero justo en su formulación traía su incapacidad. Lejos de la eficacia de las pequeñas pero utilísimas piezas de calibres más ligeros, el “Bertha” con sus mm. no produjo los devastadores efectos que sus especificaciones indicaban. Con unas aperturas entre 70-120mm para un refractor, 100-200mm para un reflector, es más que suficiente para ver lo mismo en el espacio. Evidentemente la definición, el detalle, y la capacidad de trabajo es mayor, pero cuando hacemos la comparación 500 euros a 5000, sin contar con logística, incomodidad y mantenimiento, la diferencia entre una canica pequeña y una grande a diez metros ya no parece tanto. Por contra perdemos aficionados desilusionados, a cambio de una industria sobredimensionada.

Entre la comunidad de aficionados a la astronomía se debería reflexionar sobre el asunto, que además de alejar a muchísima gente de las maravillas del espacio, está causando verdaderos estragos en carteras maltrechas, y haciendo que los fabricantes se froten las manos con la promoción de la enfermedad práctica de la “aperturitis”.

Un Saludo.

Manía la mía de encariñarme con las máquinas. Desde crio sufro la perversidad, de igual que otros atribuyen a los animales características humanas, a mi me pasa lo mismo pero en lo referente a las inertes máquinas. Hoy me gustaría contaros la historia de una, que como comprenderéis, en ésta extraordinaria forma de ver las cosas, me produjo gran congoja y agobio. Hablaré de la historia de la sonda espacial NASA/Phoenix y su viaje a Marte.

La cosa no hubiera pasado a mayores, y Phoenix no habría pasado de ser una más de las sondas espaciales que investigan nuestro cercano y a la vez lejano Sistema Solar, de no ser por caberle el honor de haberse convertido en un icono mediático y casi familiar. Su breve historia, no pasó sin pena ni gloria de facilitar nada más que simples datos vitales en la investigación espacial, para conseguir de nuevo la atención popular, que desde tiempos de la carrera espacial no se conseguía. Y es que Phoenix cumplió perfectamente su misión, y el matiz que la hizo entrar en la historia, traspasa mucho más allá de su indudable valor científico para alcanzar el estrato imperdurable de las emociones. Phoenix mantuvo en vilo no solo a la comunidad científica, sino que a muchísimos de los que nos consideramos aficionados a las cosas del espacio. Phoenix trabajó para la ciencia, pero además, fue una máquina que se empeñó en “vivir. Pasemos al asunto:

El planeta Rojo; Marte. Fotografía de la propia Phoenix, dónde se muestra el casquete polar donde habría de desarrollar su actividad.

Phoenix era una sonda espacial que venía a continuar los intentos de la ciencia por explorar las regiones polares de Marte. Tras el fracaso de la Mars Polar Lander, que acabó estrellada en su superficie tras fracasar en su descenso y aterrizaje, recaían en la Phoenix la responsabilidad de explorar los hielos y superficie de Marte. El 4 de agosto de 2007 despegó de Cabo Cañaveral con destino al planeta rojo, alcanzando su objetivo el 25 de mayo del año siguiente. Siendo una de las misiones más ambiciosas, la Phoenix era una sonda tecnológicamente muy preparada, contando con numerosos instrumentos para desarrollar investigaciones sobre la geología, superficie, climatología, posibilidad de vida y como no, la obsesiva situación del agua de Marte. Realmente una sonda preparada para enviar un jugoso volumen de información sobre nuestro vecino cercano del Sistema Solar. Además como todas las grandes misiones que se precien, contaba con un DVD-legado, dónde entre muchas, contaba por ejemplo con una grabación de “la guerra de los mundos” de Orson Welles.

Orbitando a Marte, Phoenix nos muestra su ténue atmósfera. Está a punto de llegar a su objetivo.

Al poco de su llegada, comenzó a gestar su leyenda, obteniendo en sus continuados trabajos, datos valiosísimos que sorprendieron a la comunidad internacional. A ella se deben que las sospechas fundadas de la presencia de agua líquida en la superficie de Marte, tomaran una forma más fundamentada. Los datos de Phoenix, sumados a la cada vez más detallada cartografía marciana, llevan a teorizar con mares someros en el pasado del planeta. Pensada para la brevedad de tres meses de trabajo, se mostró legendaria al demostrar que podía superar su esperanza de vida y continuó sorprendiendo mediante su excelente estado de salud mecánica. En una latitud tan al norte en el planeta rojo, al igual que pasaría en la Tierra, las horas de sol son muy limitadas, obligando a aprovechar mediante sus paneles solares, cualquier presencia del astro rey para la recarga de sus baterías. Los días trascurrían y los científicicos se felicitaban sorprendidos de que en una altura del invierno marciano tan elevada, la Phoenix lograra sobrevivir. La máquina al igual que haría cualquier ser biológico, parecía querer desafiar su destino final, su ciclo fatal de orto-ocaso, con total impunidad. Cada día superado era un nuevo torrente de datos ambicioso, y ya se llegó a considerar la posibilidad de que la Phoenix fuera testigo de la llegada del crudo invierno de Marte, y el avance de los hielos de sus casquetes polares.

Phoenix ha llegado y muy coqueta se hace un retrato a si misma… Hay mucho trabajo por hacer en esta tierra inhóspita.

Las ilusiones de sus controladores se tornaron al pesimismo, cuando su resistencia sufrió un golpe insuperable. Una de las múltiples tormentas de arena que asolan la superficie marciana, mantuvo a la Phoenix practicamente a oscuras durante el escaso periodo de luz del que disponía. Sus baterías no habían recargado lo suficiente, y hubo de optarse por comenzar a desconectar sistemas no vitales de la sonda, para poder revivirla en cuanto las condiciones mejoraran. Asi la sonda entró también como lo haría cualquier humano en lenta agonía. Su excavador brazo robótico, con el que había desentrañado el permafrost helado de la superficie de Marte, fue desconectado. Cámaras, calentadores y otros sistemas secundarios vinieron detrás, y al poco la sonda entró en modo hibernación, tratando de guardar el último hilo de su vida -en este caso su preciada energía- en un intento brutal por rehacerse prontamente de su mala suerte.

Mediante su brazo robótico, arañó las superficie marciana. El hielo es casi superficial, oculto por la capa de tierra arcillosa. El agua de Marte permanece en casi toda su superficie…. Congelada.

El 29 de Octubre de 2008 -día después de mi cumpleaños por cierto- se perdió todo contacto con la Phoenix. La situación parecía desesperada para la sonda acosada por el frío, hielo y oscuridad de Marte. Gracias a una compañera que orbita el planeta rojo, la Mars Odissey, se consiguió retomar el contacto con la numantina sonda espacial. Permaneciendo en modo hibernación, se decidió probar a reactivarla, pero hubo que desistir de tal acción al ver que sus baterías permanecían practicamente agotadas. Aquí la Phoenix entró en su fase más triste y desesperada. Tras aquel intento de encendido, la sonda procedió a su rutina de hibernación. Con sus paneles solares desplegados, esperaba a recargar un mínimo de bateria, para “revivir” y tratar desesperadamente de comunicar con la Tierra. Paradójicamente, en las horas de luz marciana en que podía encenderse a si misma, eran también las menos propicias para la comunicación con las naves orbitales de Marte debido a su posicionamiento.

El sol ya no alcanza a levantar mucho más del horizonte. Amanece y Phoenix envía sus últimas comunicaciones…

Asi durante algunos días consiguió tomar contacto al amanecer con la Tierra, para finalmente quedar sola en la superficie del planeta rojo, tratando con desesperación de comunicar de cualquier forma con la Tierra. Sus controladores perdieron el contacto total con el explorarador Phoenix en noviembre. El invierno había llegado y ya no levantaría en Marte hasta mayo de 2010. La sonda entró en permanente estado de hibernación, cubierta por el hielo de Marte. Su nombre Phoenix hizo albergar la esperanza de que llegada la primavera marciana, podría reactivarse al recibir sus paneles el nuevo sol, cual Ave de su mismo nombre. Tristemente esto no fue asi. Ya no resurgió de sus cenizas y jamás se pudo volver a comunicar con ella. En may0 de 2010 se concluyó que su voz había enmudecido para siempre y no había podido superar los rigores del invierno de Marte. La agenca espacial NASA decidió finalmente dar a Phoenix por muerta.

Imágen de despedida que NASA “atribuyó” a la Phoenix, y con la que se despidió de nosotros. La oscuridad ha llegado y nuestro Wall-e se ha dormido…

Sirva este texto de homenaje para el trabajo de la máquina Phoenix en su misión a Marte. Un explorador incansable que superó con creces las expectativas puestas en él, haciendo incluso que más de uno sintieran su pérdida, mucho más allá de lo que se debería en relación a un simple aparato científico. Allí dónde sola estás, gracias por ayudarnos a comprender uno de los inagotables misterios del universo dónde vivimos, gracias Phoenix.

Un Saludo.

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Publicado: 25 febrero, 2012 en Ciencia

Y resulta que la generación más preparada de la historia para afrontar el reto del futuro, a veces parece la más estúpida de cuantas hayan poblado el planeta. Esta semana -entre el revuelo y la decepción- hemos tenido por fín la resolución del asunto “Neutrinos-Luz-Einstein”. Lejos de ser incluso una controversia científica real, hemos vivido desde septiembre -en que se destapó el asunto-, solamente un caso de vulgaridad periodística o “amarillismo científico”.

Y digo esto a sabiendas, pues se ha tratado el asunto, como habitualmente se tratan este tipo de temas, cuando solamente se pretende generar ruido mediático y de pseudo-información. Gran banalidad. Lejos de aceptar la conformidad de que la comunidad científica no funciona bajo parámetros propios de “gran hermano” -dónde se nomina y expulsa, pasando al siguiente- el hallazgo de unos neutrinos desafiantes a Einstein, condujo a la catarata de dar por muerta su teoría. Pues no. Einstein está más vivo que nunca, y del mismo modo que se desinformó en relación al sorprendente hallazgo dentro del Proyecto Opera, también se hace ahora que las aguas vuelven a su cauce. Inicialmente estaba muerto -Einstein-, para ahora tras la frustración de su resurrección, es Opera el que es inservible y el motivo del azote para los que realmente no saben ni de lo que están hablando. Pues resulta que ni lo uno, ni lo otro.

Ahora entiendo el significado de este simpático gesto de Albert Einstein. Cerebro privilegiado, adelantado a su época, también supo dejar una dedicatoria a quienes lo pretendieran ningunear alegremente en el futuro…

Para la verdadera comunidad científica, solamente ha sido un motivo más de honradez. Del mismo modo que era de obligación publicar lo que en Opera se había experimentado, tras el hallazgo, los mismos que lo habían llevado a cabo, se pusieron manos a la obra, tratando de buscar una explicación que no rompiera el modelo teórico existente. Al poco se ha comprobado como un fallo de “hardware” ha sido el responsable de la gran sorpresa. Nada del otro mundo, y del mismo modo y con gran humildad, se reconoce dicho fallo. En definitiva una más de sencillo pero riguroso método científico. Claro está que para sensacionalistas, aburridos y víctimas de la LOGSE – que haberlos hailos de todas las naciones- , la noticia debe tener más miga. Y se dice “o con Juana o con su hermana” cuando no se tiene escrúpulo, y del mismo modo, o Einstein u Opera, pero alguien tiene que ser víctima

Septiembre nos trajo la triste noticia de que Einstein era poco menos que un gilipollas, ahora el Proyecto Opera es una intensa pérdida de tiempo y dinero. Siento decirles nuevamente, que ni lo uno, ni lo otro. Lamentablemente para muchos, Einstein sigue vivo, pero fisicamente murió. No todas las generaciones tienen el gusto de contar entre sus científicos, alguien del mismo porte, y resulta que todo cuanto planteó eran meras teorías – en definitiva como cualquier científico- y que para constatarlas hacen falta proyectos con Opera. El modelo teórico que Einstein implantó de su mente privilegiada al papel y la pizarra, para comprobarse en exactitud necesita de ingentes cantidades de cientíticos e instalaciones. El cinismo sin embargo lleva a determinados, de mofarse de la exactitud de Einstein, a de golpe considerar que si éste ya lo teorizó, para que son necesarias instalaciones redundantes. Señores míos, justo para que ustedes puedan creer sin atisbo de duda….

En fín, los neutrinos siguen sin ser más rápidos que la luz -nótese que no afirmo categoricamente-. Einstein sigue vivo, y le pese a quien le pese, el Proyecto Opera sigue siendo utilísimo. Sirva esta brevedad de texto, como homenaje a los honestos científicos de Opera, capaces de reconocer errores materiales como propios, y como no para Albert Einstein en quién ellos basan la mayoría de sus experimentos.

Un Saludo.

Los aficionados al espacio, estámos de enhorabuena. La Agencia Espacial Europea(ESA), confirma el éxito en la separación y puesta en órbita de nueve satélites, mediante la nueva plataforma lanzadora del cohete Vega. La carrera espacial no sólo se ciñe a combates ideológicos USA, URSS, y por supuesto no ha dejado de estar activa. Ahora se ha diversificado entrando nuevos agentes que como europa e india, pujan por su sitio en el firmamento.

El recién llegado cohete Vega. Esperemos que sus pequeñas dimensiones, eliminen los temores de costes elevadísimos y se reactiven las misiones al espacio.

Y es para felicitarse pues el cohete Vega, con sus pequeñas dimensiones – 30 metros de altura, 3 de ancho, y sólamente 137 toneladas al despegue- viene a cubrir el hueco que la nuevas tecnologías permiten. Ahora merced a la nanotecnología, la mayoría de envíos para órbitas bajas, ya no necesitan de los cohetes brutales de antaño.

Soyuz “europeo”.

La misión en si es lo menos importante, pues denominada como VV01, se dedicará a poner 9 pequeños satétites en órbita únicamente para probar las capacidades del propio cohete en el espacio. Las noticias a día de hoy, es de absoluto éxito en las diferentes maniobras a las que se ha sometido el lanzador.

El mayor y más potente cohete lanzador de la familia europea; Ariane V.

Para la agencia espacial europea quedan cubiertas todas sus necesidades orbitales, pues Vega completará la familia de lanzadores espaciales que junto con el inacabable cohete ruso Soyuz -para cargas medias-, y el prodigioso gran cohete europeo Ariane V -para cargas más pesadas-. Felicidades ESA, bienvenido Vega.

Un Saludo.

Viniendo en tren no hace muchas fechas, viví una anónima pero no por ello menos importante discusión. Allí se cuestionaban cosas que me sorprendieron. Nunca pensé que en el tiempo histórico que me tocó vivir, casi en pie de igualdad, se pudieran poner la superchería y la creencia particular, frente a la ciencia, la lógica y la razón. Además no sólo eso, sino que despierta verdadera beligerancia, lo cual ya, me parece un serio problema.

La inteligencia “mágica” de algunos…

Normalmente se piensa en relación a este tema de un modo ya de base anómalo. Casi como si de un acto de derechos humanos se tratase, la idea no se tiene en cuenta por su realidad tangible, sino simplemente por lo profundamente que se pueda creer. Vamos fé que se pueda tener. Así resulta que no existe más argumentación que la única disposición a la creencia. Muy normal es que cuando se trata de argumentar sobre cualquier tema relacionado, te salgan con la cantinela de; “yo lo veo así, lo creo, y me tienes que respetar”. Confusa perversidad ésta. Para nada tiene que ver la disposición a creer en un superchería, charlatanería o tontería, o que lo hagan un montón de gente, para que ésta deba ser mínimamente respetada. Lo único que necesita una mentira, para que parecza dejar de serlo, es justo eso; ser respetada. Como diría todo un clásico; “dar a Dios lo que es Dios, y al César lo que es del Cesar”. De ningún modo este argumento puede ser plausible, y para eliminar suspicacias, el conocimiento y la razón, no son en absoluto ciencias democráticas.

El futuro y la salud, en manos de una bola de cristal interpretadad por una desaprensiva…

El charlatán juega con ventaja por supuesto. Dígase que jamás expone nada. Es decir la barbaridad que se le ocurra, o que se adapte mejor a su realidad de vida, y acto seguido, comenzar a tejer la telaraña de la mentira. Autoconvencimiento, arrogancia, cuatro golpes en la espalda, y de repente ya nació un pseudo-médico, pseudo-astrónomo, pseudo-historiador, pseudo-economista, etcétera. El resto es enconrar aquellos que son como el mentiroso y la cosa irá a más. Normalmente el fallo radica ahí. Nadie se atreve realmente a discutir ni minimamente lo que a todas luces es una barbaridad. Por ello es normal ver la pseudo-ciencia-razón de manera cotidiana y lo peor de todo, como “alternativa” a la verdadera ciencia-razón. No pasaría nada, y sería nada más que decisión de los “creyentes” el hecho de que exista la superchería, pero el defecto viene dado en que el episodio siempre va a más. Normal es que lo pseudo, acabe por entrar en discusión con lo real, y lo peor, pretende desdibujarlo y destruirlo.

 Papa Wango y Djaly , Santi Molezún y Flor, están dispuestos a reconducir tú vida mediante técnicas “alternativas”… Las caracolas africanas.

La cosa se torna fea cuando la ciencia de verdad -no la de broma-, se ve inmersa en el descrédito por el interés de lo inexistente en sobrevivir a toda costa. Entonces desde lo necio se inicia el acoso y derribo; ¿quién no escuchó alguna vez barbaridades típicas como por ejemplo que la medicina y la farmacia, más que darte salud lo que hacen es quitártela? Así un largo sinfín que a la postre genera la desconfianza absoluta en el método científico, desde las troneras de la nada. Normalmente es una fuerza silente, un runrun diario e incansable. Poco a poco de nada sirven las estadísticas y los razonamientos fundamentados, cuando se enfrentan argumentos de chamanismo y demagogos. La ciencia siempre tiene que perder y ser la fea del baile, pues justamente considera que no debe entrar a discutir la estupidez supina y el estrambote. Craso error. El avance, progreso y la civilización, pierden más al no discutir, humillar y avergonzar, que incluso no continuando investigando.

Evidentemente es más fácil ser crédulo que incrédulo. Isaac Newton no tenía ningún don especial; solamente una incansable capacidad de sacrificio y trabajo. Evidentemente ante tamaño ejemplo, algunos prefieren “inventarse” la ciencia y la razón adaptada a sus cortas necesidades.

La ciencia no funciona de ocurrencias. Ni mucho menos. A diferencia de los chamanes y embusteros, tiene mucho que perder. A veces incluso el propio prestigio de por vida, pues la ciencia no perdona el horrible crimen de una mentira. Normalmente lo que definimos como científico, nada tiene que ver con un iluminado. Newton dijo; “si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes”. No hay mayor verdad. Hacer ciencia y razón, presupone algo que jamás se plantearían los mentirosos; esfuerzo. Un chamán cuenta ocurrencias y elucubraciones de mala digestión, por contra un científico debe en principio subirse a los “hombros de gigantes”, posteriormente lograr el avance, y paradojas de la vida; aquí es donde empieza su calvario. Lejos de ir a comentar su hallazgo a decenas de parroquianos, llenar páginas de internet o visitar platós de televisión, donde le doren la píldora, detrás toca el método científico. Una vez descubierto ahora toca demostrarlo, ante una comunidad de congéneres embrutecida que solamente pretenderá quitarle la ilusión. ¿Que diferencia verdad?

Sin magia, trucos ni altertanivas. El único don que tiene el hombre, con el que nace, es su inteligencia. Malgastarla en la facilidad y comodidad de la estupidez es obsceno.

Evidentemente sólo el método ya me inspira la más absoluta confianza, y por supuesto, la realidad es bien clara; que los mayas vengan de Alcyone, se curen las enfermedades con las manos, o tengan la cornupia de la abundancia, mientras no sea demostrado, no existe y es mentira. Basta ya de embusteros en una sociedad que se llama asi misma preparada y formada. No es admisible contemplar seres humanos teoricamente civilizados, acudiendo a curanderos y magos, buscando su futuro en las cartas y posos del café, o astronomía convertida en astrología…. ¿Estámos locos o qué?

Un Saludo.

Observando las Estrellas: El telescopio

Publicado: 2 diciembre, 2011 en Ciencia

Como bien saben algunos de mís lectores, soy asiduo de la observación de las estrellas desde hace bastante tiempo. Tras la última quedada decidí escribir ésta entrada en el blog, motivado por una de las dificultades mayores frente a las que se encuentra el inciado -y no tanto- en el campo de la astronomía. La forma de mirar el cielo, ésto és, con qué se va a mirar, supone un sempiterno debate, donde como no, existen múltiples opciones que trataré de ilustrar.

 En la imagen M-31 Andrómeda… ¿Impresionante verdad, sabías que en una zona sin contaminación lumínica, prácticamente se ve a simple vista? Por supuesto en tú telescopio no esperes ver esas gamas de colores y profundidad espacial….

En primer lugar y yendo a la inversa de cuanto leo por la red, dejaré claro para el iniciado lo que va a ver en un telescopio; que no haya malentendidos. No espere el futuro comprador, esperar que exista un telescopio dispuesto a mostrarnos los guijarros y motas de polvo planetarias. Tampoco espere encontrarse con coloridas nebulosas ni fulgurantes cúmulos. No, ni mucho menos, a lo más que podrá aspirar es a contemplar puntos de luz para las estrellas, tenues nubes blancas para galáxias y nebulosas, y siluetas espectrales para los planetas. El telescopio más pequeño, hasta el mayor al alcance de un particular, tienen esa salvedad, ninguno es el Hubble espacial ni Monte Palomar. Muchas veces la diferencia sería explicable con un sencillo ejemplo visual; sería observar canicas grandes o pequeñas, pero siempre a unos metro de distancia. Aunque pueda parecer decepcionante, no lo es ni mucho menos. El universo es inacabable y en estos parámetros te sorprendería la de cosas que allí arriba te están esperando. Aclarado este punto, debería dejarse de lado la obsesión por los aumentos; realmente ante tamañas distancias no sirve de nada.

…. M-31 Andrómeda de nuevo. Si logras una imagen así, ya habrás logrado mucho. Sólo la observación continuada te llevará a ver cada vez más y más.

¿Para qué quiero un telescopio?

Ésta pregunta si me parece bastante más interesante que los aumentos que desarrolla un determinado telescopio. Realmente el mejor telescopio que puedas tener, es aquél que no acabe en venta de segunda mano, o desmontado encima de un armario; es el que más uses. Normalmente en la indecisión se frustran otras pocas de vocaciones astronómicas. Muy normal es adquirir pesados e inmóviles telescopios, inoperables o monturas incomprensibles, cuando lo que se desea realmente es mirar aquí y allá. Craso error. El primer planteamiento es como voy a usarlo. No es lo mismo la terraza de tú casa, donde solo observes una decena de estrellas, que una aislada y coqueta casa en una alta meseta, donde a buen seguro verás miles de ellas. Aquí en astronomía, el lugar si importa. Además, la parte logística. Disponer de espacio de sobra o por contra, no disponer, y tener que estar montando y desmontando costantemente. Así pues lo primero que te preguntes, sea cuanto lo voy a usar, en que condiciones y para qué.

La montura; ecuatorial vs azimutal. That`s the question.

Esta sería para mí la primera pregunta básica una vez decidido adquirir un telescopio. La montura como su nombre indica es donde irá apoyado el telescopio elegido, y a su vez como se moverá este. Motivado por la rotación de la tierra, la observación de las estrellas sufre un curioso efecto de larguísima curva a lo largo de la bóveda celeste, dependiendo de la latitud. Evidentemente éste efecto, hace que las estrellas se “muevan” en el cielo, y dificulta su seguimiento. Un eje campechano, arriba-abajo, izquierda-derecha – latitud-longitud, esto sería azimutal a groso modo-, sirve para detectar y mediante constante correcciones, seguir una determinada estrella -normalmente visible a simple vista o muy conocida-. El problema nos viene cuando la estrella no es tan conocida ni visible, y tenemos que “navegar” de estrella en estrella para conseguir un determinado objetivo; Aquí es donde entrarían en escena las monturas ecuatoriales.

Sin duda alguna una observación más “profesional” del cielo, requiere indudablemente de una montura ecuatorial pues facilita enormemente el trabajo “fino” en el cielo. Además de facilitar la localización, el seguimiento es más seguro, y por si fuera poco, abren el campo de la astrofotografía mediante la utilización de las monturas ecuatoriales mecanizadas y los ordenadores de localización y seguimiento. Siendo la recomendación, no por ello es definitiva. En mis búsquedas celestes, me encontré con que la mayoría de monturas equatoriales de usuario medio, adolecen del problema de falta de profesionalidad. Dígase que el camino es el correcto -dotando al telescopio del instrumento más apropiado y ajustado-, pero incluyendo los mecanismo estrictamente necesarios, pues las tablas de graduaciones que incluyen, y que en teoría facilitarían la localización estelar, no son para nada ni afinadas ni ajustadas.

En resumen, si pretendes moverte frenéticamente por el cielo, adquiriendo con facilidad objetivos desde el primer momento, la mejor opción es sin duda una montura azimutal. Por contra si deseas una búsqueda sosegada, preparando un calculado viaje estelar o dedicarte a la astrofotografía, deberás pensar en ecuatorial. Ninguna de las opciones te hace menos “astrónomo” aficionado, solamente definirá tú movimiento final por el espacio a explorar.

La óptica, una cuestión de peso.

Como dije anteriormente, no debe el aspirante a telescopio, obsesionarse con la idea del x100, x500, x1000. La inmensidad espacial no necesita en el fondo de tal idea -sería una lucha pírrica-, pero si por contra de calidades. Más vale un telescopio que defina perfectamente en 40 aumentos, que no uno que sea incapaz de mostrar más que un borrón en 500. Aquí si se marcan diferencias de honestidad en lo que a una marca u otra de telescopios se refiere.En la óptica a su vez, debemos diferencias dos cuestiones; de un lado la propia material del producto -ya sean cristales o espejos- , donde cuentan -y mucho- las marcas en cuestión, y de otro lado las especificaciones técnicas del propio telescopio. Del primer grupo buscar siempre en ópticas o tiendas especializas -donde encontraremos a buen seguro buenas ópticas-, alejándose de supermercados y grandes almacenes -demasiadas lentes de plástico y telescopios de broma-. De las especificaciones técnicas, principalmente nos preocuparemos en tres asuntos; apertura, distancia focal y potencia máxima.

  • Apertura: Dígase que la apertura es el diámetro de la lente o espejo con la que trabaja el telescopio en cuestión. A mayor sea el valor, más luz entrará, capacitando al mismo a visualizar estrellas más débiles y tenues. Esta cualidad, permitirá definir si lo que queremos es hacer observación planetaria en el sistema solar, o introducirmos en el espacio profundo y las galaxias.
  • Distancia Focal: Este valor define la distancia en la cual el telescopio es capaz de formar la imagen desde la lente primaria. Un valor más alto que otro, es sinónimo de una mayor capacidad de amplificación, lo que combinado con los diferentes oculares de salida, nos conduce a la operación de aumentos finales(x-…). A este cálculo se llega de dividir la distancia focal con el ocular que vayamos a utilizar; 400 mm de distancia focal, usando un ocular de 20 mm devolverá x20 aumentos.
  • Potencia máxima: Resulta el valor máximo de aumentos que producirá el telescopio. Muy útil para no enloquecer sumando lentes barlow y milimetrajes mínimos. El telescopio tendrá un valor de potencia máxima que no es aconsejable superar – ni siquiera acercarse, es muchas veces pura teoría-. Este se calcula asumiendo un valor de potencia de 60 por cada pulgada de apertura; un telescopio de 140 mm (5’6 pulgadas) tendrá una potencia máxima de x336 aumentos. Quede claro que a mayor aumento usando oculares y apurando estos límites de potencia, menor claridad e imágenes más oscuras.

Dicho esto habría que puntualizar, que por supuesto entre dos telescopios de buena construcción en ópticas, uno con un valor de Apertutra 70 mm y una Distancia Focal de 400 mm, y otro de valores de Apertura 127 mm y Distancia focal de 1000 mm, la decisión sobre su adquisición sólo podría venir lastrada por la diferencia evidente en los precios; la segunda alternativa siempre sería mejor que la primera. Otra cosa bien diferente es el uso y otras características, que podrían decantar la elección a otros planos.

Los Tipos de telescopio, sobre gustos, los colores.

Establecidos los parámetros que a mi forma de ver deberían ser prioritarios a incluirse en la búsqueda de una solución para la observación espacial, ahora pasaré a los diferentes tipos de telescopio que existen principalmente. Los grupos de telescopios que analizaré serán cuatro; refractores, reflectores, catadióptricos y dobsonianos.

  • Refractores: Un telescopio refractor, es lo que todos esperaramos de un telescopio cuando iniciamos. Tubo largo, una lente ancha y una más pequeña como ocular para observar. Realmente estámos hablando de primer sistema telescópico usado en el mundo y sin duda alguna el más extendido. Es el modelo construido y usado por Galileo para iniciar la observación espacial. Existen en monturas azimutales y ecuatoriales. Son fáciles de manejar y dan una calidad de imagen óptima. Su mantenimiento es fácil y escaso.
  • Reflectores: También llamados newtonianos -pues fue Newton el primero que construyo uno practicable-, ya no depende de lente, sino de espejo. Gracias a este uso, se abarató considerablemente la capacidad de dotarse de un telescopo con grandes aperturas a módico precio. Son la solución ideal para con un presupuesto limitado, aventurarse en el espacio profundo. Son de montura ecuatorial y sus desventajas son el peso y el mantenimiento. A diferencia de los todoterreno refractores, los reflectores se encuentrar abiertos al aire libre por su zona de observación. Esta característica hace que tarde o temprano los espejos acaben ensuciándose, dando como resultado la pérdida de calidad de imagen. Además son muy sensibles a golpes y cambios de temperatura.
  • Catadriópticos: Se les considera la solución más completa, pues combinan un sistema de espejos con las lentes de refracción. La combinación de estos elementos le dotan de grandes capacidades, ahorrándose los problemas de suciedad de los reflectores. Aún así, su mantenimiento es todavía más complejo que los refractores. Con todo dejan entrar bastante luz -quedando como muy válidos para astrofotografía-, enfocan perfectamente, y aunque existen de muchos precios, suelen ser los más caros cuando hablamos de calidad.
  • Dobsonianos: Hablar de dobsonianos, es hablar de un reflector dotado con montura azimutal. Popularizados a mitad del siglo XX, no es más que la respuesta económica a la necesidad por parte de los aficionados de disponer de un reflector de tamaño considerable a un precio asequible. Todo el capital se invierte en una poderosa óptica, dejando la montura en una creativa “cureña de cañón” azimutal. Requiere bastante pericia y conocimiento del espacio sino está computerizado.

Para finalizar, mí opinión particular. Realmente quién va a observar es quien debe saber que debe afrontar. A mí modo de ver, un refractor de 70 mm,  o un reflector de 114 mm mínimo deberían bastar para iniciarse y divertirse bastante. A veces una excesiva pretensión conduce a la frustración final por la evidente complicación. No sería ni la primera ni última vez que ví un fabuloso telescopio que jamás fue capaz de detectar una sola estrella. Toda una pena. Así pues recuerda que quieres hacer, donde y como….

Un Saludo.

El Viajero

Publicado: 8 julio, 2011 en Ciencia

Quién da más. Treinta y cuatro años de edad, diecisiete mil millones de kilómetros recorridos. Nuestro viajero no se cansa de sorprendernos. Cosas así hacen creer en la especie humana. Hablo de la Voyager 1, nuestro viajero más avanzado, que a estas horas se encuentra en la Heliopausa- el límite de la Heliosfera, para entendernos, el fin nuestro sistema solar- viajando a 17 km por segundo a punto de sobrepasar al espacio interestelar, sino lo ha hecho aún.

Voyager 1.

Nuestra protagonista surcando el especio interestelar en busca de la constelación Camelopardalisque alcanzará en unos 40000 años

Jupiter, Saturno, Urano y Neptuno, eran el objeto inicial de su viaje, pero tras descubrir la atmósfera de Titán- luna de Saturno-, se decidió que se acercara a esta y la sobrevolara, sacrificando con ello su visita a los dos últimos. Este cambio de rumbo hizo perder su plano de eclíptica, acabando prematuramente con su misión inicial. Realmente en el entusiasmo de su hallazgo consiguió su grandeza, pues tras la pérdida de su misión inicial se dio por concluido su periplo útil.

A raiz de este momento, la Voyager 1 adquirió su verdadera grandeza y el hecho que la hace ser no una sonda más, sino en definitiva nuestro máximo representante en el espacio. Nació con estrella, pues incluso en su lanzamiento un problema en un quemador del cohete de salida Titan III que la impulsaría, llenó de escepticismo su misión, pero que mejor que disfrutar de un hecho sin igual como es la conjunción de Centauro para compensar el fallo técnico.

Saturno y sus anillos en una expléndida toma de la Voyager 1

Esta nave a conseguido una aceleración sin igual, que hace que en su secundario papel de nave perdida en el espacio, con una órbita de escape y que jamás podriá regresar al Sistema Solar, haya alcanzado los confines de nuestro universo conocido. En el año 2005 había alcanzado el Choque de Terminación- para que el lector se haga una idea, aquél sitio donde la influencia solar golpea con el poder de otros astros externos al propio Sistema  Solar, y que gráficamente se representaría como el máximo alcance del humo en una expiración perpetua de fumador-.

Desde entonces a navegado por la Heliofunda y para este año se espera- sino esta ya- que entre en la Heliopausa. En 1990 le fueron desconectados la mayoría de sistemas- entró en economía de guerra- para conservar el suministro de energía en espera de su última misión; entrar al espacio interesterlar y darnos a conocer que hay allí. De momento ya nos sorprende pues ha roto los esquemas de los científicos, que esperando una gran actividad, reciben datos de una absoluta calma.

Una de sus últimas imágenes en 1990 antes de ser desactivado su envio de imágenes. Resulta que el minúsculo punto señalado somos nosotros, la Tierra.

Sirva de homenaje a nuestro más lejano y querido viajero, a nuestro representante máximo y universal- incluso lleva un disco de oro con discursos, música y sonidos de la Tierra para quién lo pueda esuchar….-, que en su soledad avanza en su vida como si de un ser vivo se tratara. Cohetaneo a mí mismo, su vida será prácticamente mí vida, pues se le estima un periodo de servicio estimado hasta el año 2040- será desconectada en 2025 por seguridad en sus mediciones- quedando desde entonces y para siempre como un objeto inanimado en el universo, sin por supuesto, dejar por ello de viajar.

Así se despedía de nosotros un 18 de Septiembre de 1977 …

Un Saludo y una despedida Voyager 1.