Archivos de la categoría ‘Diario Fotográfico’

Gigantes de viento…

Publicado: 28 marzo, 2012 en Diario Fotográfico

Y que bien relataba Don Miguel de Cervantes y Saavedra, sobre las causas perdidas, las fantasiosas, o aquellas que simplemente no tienen sentido. En sí, los molinos de viento son la mejor metáfora de como las personas podemos llegar a construir, merced a nuestra desbordada imaginación, gigantes de la nada, o incluso no verlos cuando estos son ciertos. El capítulo VIII de su magan obra el Quijote de la Mancha, relata el alarde de valor y caballerosidad del ingenioso hidalgo, frente a la absoluta nada de unos rurales molinos de viento. Sirva esta fotografía de homenaje de las imaginativas causas perdidas, a veces tan absurdas, a veces tan nobles….

“Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla. Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas: non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. Levantóse en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por Don Quijote, dijo: pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar…..”

Un Saludo.

Las bondades de nosotros los humanos, no son más que un fingido. Se podría asegurar que nuestra especie es la más cruel. Únicamente tenemos la capacidad de camuflar nuestras acciones, de forma que creamos en nuestra falacia de civilización, cultura y piedad.

Hacía ésta fotografía y me fijaba en como la cristiandad tiende a dignificar y dulcificar el martirio de Cristo, la tortura del hombre. No es complicado observar como la iconografía resultante, llena en matices suavizadores, el escandaloso drama de Jesús. Túnicas de seda, oro, y suaves cañas, para ocultar lo más oscuro del ser humano; su inagotable tendencia a la crueldad.

Recordaba la película de Mel Gibson, la Pasión. Fue en su momento, motivo de controversia por lo cruda y despiadada que podía llegar a ser; ¿pero acaso no es cierto lo que allí se narra? Absolutamente sí. Jesús fue el exponente del alma real de los humanos. Los que estámos detrás solamente sabemos ponernos de soslayo y olvidar quienes somos realmente.

Bien por amor de unos u ocultación de otros, a los humanos nos desagrada la visión real de nuestra crueldad. El oficio de la civilización no se plantea erradicarla, sino solamente minimizarla. Resulta que no es de buen gusto mostrar la violencia, pero no se dice tanto cuando se trata de practicarla…

Martirios en seda y oro… Viginti uno, viginti due, viginti tres….

Un Saludo.

 

WAR IS HELL

Publicado: 3 octubre, 2011 en Diario Fotográfico

Hoy para la sección grandes fotos, quiero escribir sobre una de las fotos que particularmente siempre más me han impactado. Fácil es describir una guerra mediante sus consecuencias. Muerte, heridas atroces, efectos devastadores…. En si la guerra parece no necesitar del ojo brujo de un fotógrafo, pero es justo este el valor de War is Hell. Y no es el mensaje, de por si vertebración de la propia fotografía, sino el conjunto que se logra al sumar el mismo al maravilloso retrato.

¿Quién es? Soldado desconocido de la 173 Brigada Aerotransportada. ¿Que hacía allí? Defendía la pista de aterrizajes en Phuc Vinh el 18 de Junio de 1965. ¿Quién es el fotógrafo? Por supuesto el alemán Horst Faas, doblemente premio Pulitzer. La foto es mágica. La guerra es el infierno, y sin embargo Faas retrato a un Ángel. La muerte y la destrucción parecen encajar en la mirada firme y a la vez tímida que guarda el soldado desconocido. Conseguir en plena guerra ese contraste tiene muchísimo mérito.

Publicado en http://tecnicafotografica.laureada.es/#post3.

Un Saludo.

Granada era para mí una ciudad secundaria. Siempre que había pasado por sus alrededores la miraba allí, al pie de la montaña, sin más interes que la enorme propaganda que de ella habían hecho su Alhambra, su mirador de San Nicolas y la cansina Sierra Nevada. Realmente poco más podía esperar de la ciudad. De hecho incluso la miraba con cierto recelo pues mi única visita por la zona habiendo detenido mi tiempo por más de unas horas fue a la estación de Esquí, y la verdad la sensación no fue de nada agradable. Ahora me dirigia de nuevo hacia ella pero con la intención de pararme un poco más y dedicarle un juicio más propio, alejado de mi trauma anterior y de las bocanadas de propaganda…
 
Incluso al llegar me di cuenta de que las propias infraestructuras de la ciudad tratan indirectamente de ir contra la propaganda, y si bien todo el mundo la conoce por sus archiconocidos monumentos, la ciudad parece querer estar escondida en el fondo del valle y que nadie la vea ni conozca más allá de lo que desde allí se pueda ver, una mancha acostada en la ladera de una montaña. La autovia hay que abandonarla para entrar en nuevas autovias que te dirijan a su vez a una estresante circunvalación que rodea la ciudad, y que en teoría debería facilitarte el acceso a la ciudad pero que lo único que provocará es un tremendo acceso de tensión, pues se hace increible el pensar que una pequeña ciudad sobre el papel provinciana, tenga en cuanto a tráfico y modo de conducir el mismo patrón que una metropoli tipo Madrid o Barcelona. Al abandonar esa "circunvalación" te das cuenta de que el problema es absoluto, nada tiene que ver un mal diseño de la misma, sino más bien que la propia ciudad no esta diseñada para circularla en vehículo de cuatro ruedas. Para hacerla cómoda para un vehículo que no sea una motocicleta; pues una bici sería opción siempre que no tengas que visitar las laderas…, habría que dinamitar media ciudad, y me temo que no es opción. Es una ciudad cuyo emplazamiento es más bien difícíl, pues en los casos de ciudades cercanas a sierras o laderas, normalmente buscan estas las facilidades del llano dejando la montaña para los experimentos y residencias exclusivas, pero en el caso granadino se ve que han caido en esa cuenta ahora y que durante siglos han vivido fascinados por la ocupación progresiva de la montaña; misterios de la Alhambra serán. Ahora aunque ya es tarde, si crecen como una mancha de aceite; no hay zona de los suburbios que no este plagada de largas e inmensas diría yo, avenidas anchísimas con glorietas, edificios modernos, grandes espacios verdes, plazas de diseño, etcétera…. Granada quiere ser moderna. Como es lógico, buscar aparcamiento es casi una aventura en la ciudad; yo llegué a la ciudad a la caida del dia, podía ser escusa pues era la hora de moverse todos los "curritos", pero a la mañana siguiente ví que tampoco era la "peor hora" de la ciudad, las tenía peores aún. Cualquier hora de la ciudad es punta. Así solo pude hacerme con un sitio de esos que estan a kilómetros del punto de destino y mediante la "solidaridad" de un "yonki" local que conecto conmigo al verme la cara de descomposición y el fruño ceñido. Sea como fuere, logre hacerlo y pude poner pie a tierra y comenzar realmente a conocer Granada.
 
La primera sensación al poner pie a tierra era previsible, frio. Me gustó sentir ese golpe de frio que tienen las ciudades en el interior. Me era familiar esa gélida sequedad que hace que todo el mundo circule por la calle con sus gorros de lana, ataviados con anchos abrigos, chapetas sonrosadas y expulsando humo por sus bocas como si de pequeñas locomotoras se trataran. Produce el frio sensación de recogimiento y hace que las personas vayan absortas en sus pensamientos solo pendientes de sus cosas y sus destinos. La calle es solo un momento de tránsito, donde lo bueno comienza al término.  Realmente es el tiempo perfecto para los buenos momentos; quede claro que no me gustaría tener navidades australes donde la nochebuena se produjera en camiseta sin mangas… Le falta magia por todos sitios. Así di mi primer paseo buscando en las cercanías a quien habría de ser mi "cicerone". Aparte del frio llamaba mi atención la universidad. Aparcado mí vehículo en las cercanías del campus universitario de la Cartuja, el ir y venir de estudiantes por la zona era masivo. Cientos de "estudiantes" recorrían las calles dándole a la ciudad otro tópico de su existencia. No pensé antes de verlo, que fuera tan impactante la presencia de estos en la ciudad pues marcan indeleblemente la composición de la misma haciendo imposible que sean desapercibidos; es imposible que la ciudad los engulla a ellos pero a poco más peso que tengan estos, si podrían fagocitar a la propia ciudad. De hecho el impacto que causan en la misma los universitarios, se observa no solo en su presencia e influencia evidente en la economía de la ciudad, donde te encuentras bares y garitos, tiendas y negocios destinados a la caza del dinero de los mismos, sino que cualquier faceta visible, cada calle, parque o plaza, tiene la zarpa estudiantil a flor de piel. Siendo llamativo en realidad me dio una sensación negativa y perjudicial, pues teniendo claro el beneficio económico que la ciudad esta sacando de la presencia en tropel de la estudiantina, una ciudad provinciana como es Granada nota las "heridas" en su ser provocadas por una presencia tan "cosmopolita" como la universitaria. La ciudad esta "achicharrada".
 
Bajo el pretexto de la libertad de expresión Granada sufre la plaga de la pintada y el panfleto. No hay calle de la ciudad que no tenga el "zarpazo" de esta exageración de la libertad, dando a la ciudad un aspecto de suciedad y abandono absoluto cuando lo que realmente en un análisis más detenido se observa, es una preocupación por mantenerla en un alto nivel de limpieza y cuidado que de otro lado le exigen lógicamente los cánones turísticos. Toda clase de "gilipollez" intelectual que se te pueda pasar la cabeza, esta colgada de una pared granadina. Allí te puedes encontrar desde "pensamiento" anarko(nótese la ironía), ideologías extremas varias, anti-taurinos, ecologistas, anti-todo. Son las paredes granadinas como un caleidoscopio de chorradas, una pizarra en que todo cabe y donde el más subnormal tiene su espacio. No creo que la ciudad por mucha ventaja que saque de la universidad, merezca el azote de la estupidez de esta manera tan acusada. Hace años que no veía algo igual y me vino a recordar el norte, mi juventud, donde estas cosas estaban a la orden del dia…. Y sin universidad. Desde luego siendo triste el aspecto que producen estas "expresiones" en la ciudad, de otro lado es normal y lógico, pues viendo el aspecto de los estudiantes, su estética, se puede ver que poco a cambiado en la composición de la universidad; es algo homogeneo y que con el paso de los años no cambia. Deberían los profesores y catedráticos por preocuparse en formar mejor en sus materias a los alumnos y no despertar en ellos lo peor de sí mismos bajo pretextos y medias verdades. Evidentemente lo que digo suena a brindis al sol, pues realmente algunos de la universidad lo que realmente pretenden no es otra cosa sino eso mismo, alinear a gentes en determinados grupúsculos de opinión y pensamiento fácilmente maleables según sea necesario a determinados intereses… El frikerio es constante. En los tiempos que corren, que todo vale o cuando mínimo todo es discutible, donde el sentido común no es desde luego un valor en alza, en la estética radica muchísima importancia. La universidad mal planteada como la que se disfruta hoy dia, necesita de justo eso, estéticas por doquier. Allí de un modo parelelo a lo que te encuentras colgado o pintado en las paredes, los sujetos son de lo más variado. Hippylongos, melenudos, desaliñados, sucios, militarizados, tatuados, piercinsnados, cariocos, vividores, bufones, de una lado, frente a otra mitad de aspecto menos exagerado e impactante que no por ello menos sorprendentes.
 
Siendo así en esa vorágine personal, tras haber sufrido el tráfico y el impacto inicial de lo que pululaba por allí, mi opinión se tornaba pesimista en lo que a la ciudad se refería. Casi creía haberlo perdido todo hasta que decidí conceder una segunda oportunidad y que fuera el visor de la cámara quien decidiera de la verdad de las cosas. Gracias a dios esto se hizo así, pues el veredicto de mí cámara suele ser bastante más ajustado que lo impresionable de mí retina. Haciendo caso omiso de la recomendación de mi agradabilisima y amistosa "ciceron", de que fueran amigas suyas mís guias para moverme por la ciudad y encontrar esa parte buena que todo sitio tiene, decidí moverme por mí cuenta. Así lo primero recuperar mí vehículo para moverme a mis anchas aún enfrentando las complicaciones de una ciudad que como decía antes, esta hecha para moto o darle alegría a las plantas de los pies. En cada sitio que me llamaba la atención, cometiendo cientos de infracciónes al reglamento de tráfico que a dia de hoy no se que consecuencias tendrán, me detenía y le dedicaba el tiempo necesario. De esta forma fuí testigo de ver como existe una segunda ciudad más real que la despersonalizada Granada cosmopolita. Descubrí esa ciudad por encima del impacto visual y sonoro que causa lo adherido a ella, lo que es de pega. El primer momento cálido que me conmovió y comenzó la conversión de mi interior, fue de una forma bastante tonta e intrascendente y que la mayoría de las personas no caeríamos jamás en la cuenta de no ser por la saturación grandilocuente de nuestros sentidos que provoca lo que hoy dia llamamos modernidad. En la Gran Vía de Goya observé una pequeña monja anciana dándole la tabarra a un "yonki" del grupo "friki", y que ante el bien construido discurso de la "hermana" que con fortaleza se agarraba sonriente al brazo del "zombie", escuchaba este con resiganación al principio, para acabar prestando mayor atención que la que hubiera deseado seguramente el mismo, antes de iniciarse la conversación. Así con un detalle tan mínimo, me cambió la percepción tan negativa.
 
El extremo negativo tiene la ventaja de hacer más visible la virtud.
 
Ese pensamiento vino a mi cabeza y comprendí de golpe. Solo en lugares o ante situaciones donde lo malo parece evidente, donde esta el extremo, y todo parece negativo el contraste es al localizarse muchísimo más bello. De raiz cambió mi percepción inicial y empecé a ver que el ruido insoportable de la ciudad, la aparente suciedad de sus calles, el frikerio despersonalizado de una población postiza, el carácter de paso de las gentes, el estresante tráfico, en definitiva el gris de una ciudad, escondían en su interior una palpitante belleza. Uno tras otro, los factores negativos desaparecían y a cada paso se hacía más desajustado el analisis introductorio. Tenía la sensación de no enfrentar a una ciudad, sino una mujer a la que te presentan y que a bote prono te cae mal por estar desafortunada en su comienzo, pero de golpe y sin quererlo empiezas a escucharla en segundo plano hablando con otra persona y te interesas de nuevo al ver que no es tan fiero el león como lo pintan, despertando incluso algo en tí que no podías llegar ni a imaginar…. Así creo surjen las grandes cosas de la vida. Nunca me gustó lo que te dicen que es bello y como tal así se comporta, sino más bien aquello que tú solo íntimamente eres capaz de ver con un juicio creado por tí mismo. Este es el caso en mí de Granada. Ya todo era diferente, ahora contemple Granada y su grandeza que allí residia, camuflada bajo estererotípos turísticos y estudiantiles. Todo cuanto pensara escondía una ciudad muy sensible con una cotidianeidad absolutamente encantadora. El pasear por la ciudad, detenerte con sus múltiples monumentos, escuchar a sus gentes sin hablar, ensombrecen la influencia de la pasajera "modernidad" dándole un carácter que pocas ciudades pueden presumir de tener.
 
Solo observar la joya de su Catedral potenció las sensaciones que en mí se estaban produciendo. No se aún como no dejé caer las cámaras y las abandoné allí mismo…  No podía aventurar al tratar de encontrar la entrada de este nunca mejor dicho "monumento" con todas sus palabras, rodeando ese edificio contrahecho compuesto de construcciones una tras otra, algunas inacabadas incluso, que encontraría de nuevo una sorpresa de tamaño calibre. Escondida entre edificios más bien simplones, esa masa uniforme de piedras sin patrón estético alguno más que la suma, esconde en su interior un templo soberbio y magnífico. Yo y la cámara comenzamos a trabajar al unísono en una sintonía maravillosa provocada por lo que allí se guardaba tan humildemente. Mirase donde mirase había grandeza que del mismo modo que en el general de la cuidad allí está, pero hay que localizarla. Debe ser la carácteristica de esta ciudad y estas gentes, hay que saber acceder a la maravilla de sus encantos sin prestar atención a lo que hayas oido o te quieran contar. Incluso lo que veas puede no ser real y necesita de un segundo, tercero o cuarto veredicto, para ser absolutamente cierto lo que tus ojos dicen y tú cabeza piensa. Mas allá de la Alhambra, sus miradores, de su albayzin y sacromonte, teóricas bondades, y de sus visibles inconvenientes, existe una ciudad que merece la pena conocer y bien. Realmente debo decir que breve el tiempo que le dedique, pero nunca mejor aprovechado, pues pocas veces tan bien pude estar en un sitio en apariencia tan extraño y descolocado como la ciudad extrema de Granada, y que el resultado en mí interior fuera tan fabuloso. Pase a ser uno de esos sitios en los que puedo decir que mi mente obligatoriamente siempre estará y que volveré siempre que pueda, pues merece la pena. Agradezco la complicidad de la siempre maravillosa Ana Belen, y como no de su prima y amigas, universitarias por cierto(paradojas de la vida) que con su excelente y amistoso trato hicieron posible que lo breve fuera para mí como dice el dicho, dos veces bueno.
 
Un Saludo.

El loco del Obturador

Publicado: 21 agosto, 2007 en Diario Fotográfico
Necesitado de una nueva maleta para mis cuerpos fotográficos, mis pasos se dirigieron en su búsqueda. Harto de ir al Corte Inglés, donde a buen seguro encontraría lo que buscaba a la primera de cambio y con la seguridad de ser atendido por alguien cuyo conocimiento fotográfico sería más bien escaso, decidí irme aventurero por las pequeñas tiendas de fotografia que fuera localizando, aquellas donde a buen seguro encontraría a los viejos "lobos de mar" del arte del pentaprisma…
 
Tarde poco en comenzar la búsqueda, recorriendo varios pueblos en búsqueda de mis congéneres. Decepción. Las primeras visitas solo condujeron a encontrar máquinas Kodak de hágalo usted mismo, como si del autoservicio de la gasolinera se tratara y el habitual desconocimiento de la materia que en los grandes almacenes. Chicas monas sin más conocimiento que sonreir al cliente y cuya sonrisa dibujada se borraba a la primera pregunta. No sabemos lo que quieres, a ver mira tu mismo, pasa pasa… Realmente como el servicio de revelado autoservicio.
 
Siguiendo incansable acabe en el peor sitio posible. Un barrio de casitas humildísimas, calles estrechas y gente más bien avanzada de edad. No tenía fé en encontrar nada pero como siempre la esperanza es lo último que se ha de perder. Una tienda de fotógrafo a la vieja usanza, fachada deprimida, cristales sucios, puerta obsoleta, pero bellos retratos tras la vitrina. Alli mientras me afanaba por descargar mi material para caso de éxito ponerme a lucubrar como recolocarlo en su nueva ubicaciónn, apareció… Cerrando prontísimo la tienda, no eran más de la una y veinte de la tarde, corrí hacía el. Hola, vende usted maletas para tres cuerpos que ya no me entran en ninguna parte, la familia crece poco a poco y no vea cuanto, dije… Esbozo una sencilla sonrisa y me dijo, pasa…
 
Creo que debí de decir la clave, pues entré en la cueva de Alí Babá y los Cuarenta ladrones… De la depresiva fachada a un local prohibido, un burdel de la fotografia. Allí estaban ellas, las señoras Soligor, Pentax, Sigma, Schneider… y un largo sinfín de prostitutas con más de mil manos encima y deseando un nuevo "repaso". Creo que me excité. El señor me miraba como si fuera uno más de cuantos ha visto, pues solo quería una transación con el y así pues actuó en consecuencia… Esperare creo que me queda algo. Esperé varios minutos y la sorpresa… No no tengo nada, pero te doy el mío, es bueno y no se romperá jamás…
 
Me quedé estupefacto. Miraba aquel maletín estrecho como el que miraba un amuleto de poder. Aquél hombre de aspecto desaliñado y formas cansadas, me daba su excalibur y lo hacía contándome sus propiedades mágicas. Le dije ¿pero y usted…? No me dejó terminar, tómalo pues yo voy a cerrar… Bueno no cerrar voy a crear una cadena a nivel nacional y esto solo quedará como central. Hay me dí cuenta de lo que se trataba. Estaba loco como un cencerro y me enseñó la puerta de entrada a su mundo de fantasía. No era aquel antro algo parecido al inicio de un próspero negocio fotográfico a nivel nacional, más bien era una pirámide egípcia donde la momia salia a abrir de vez en cuando.
 
Empezo poco a poco a derramarse mentalmente. Yo es que aquí donde me ves, he trabajado para el gobierno en plan inteligencia, y te puedo decir que todo es mentira… Yo tragaba saliva. Al poco decidí cortar su deriva intelectual y le dije, tienes algo de bayoneta K para mi Pentax, yo soy muy dado a este sistema japonés… Se calló como una tumba y entro otra vez en la cripta para cumplir mis tres deseos, parecía mí genio de la lampara. Allí me sacó la puta más vieja del mundo, empolvada donde la ubiera en el local.. Una Pentax de dentista con todas sus cositas… La pobre iba a casarse con el dentista, pero allí la dejó tirada y nunca mas fué usada por varón alguno. Era una cámara abandonada por su amor. Me quedé de nuevo sorprendido y me dijo, ya sabes nuevo no tengo nada y te puedo vender viejo… Mi apertura de la cadena, pero como ves maravillas… Yo claro, claro…
 
Entonces me dejó tentujear su material por primera vez y debió ser la segunda clave para acceder a su clan… Me miró y dijo, ya apenas hay fotógrafos, cualquiera que tiene licencia fiscal se pone a trabajar. Nadie sabe que es lo que yo tengo aquí. Yo asentía con la cabeza viendo la millonada que tenía en su prostíbulo, local de lujo antaño ahora venido a menos con la "inmigración ilegal" de las cámaras digitales. Era una persona quemada por la decadencia de su antaño gran negocio. Me enseño una foto del local en los 70, cuando era regido por su padre, por cierto insigne fotógrafo y me remarcó el matíz… El único coche de toda la calle en esta foto, era el nuestro. Hay dió en el clavo de su apesadumbramiento… Cualquiera ya podía ser como el y los suyos. Es doloroso y lo entiendo.
 
Me dijo, anda pasa adentro, a la cripta y allí me sentí la persona más feliz del mundo. Allí toqueteando todo, preguntando más y más, viendo la millonada caducada que tenía aquél sujeto allí almacenada y polvorienta. Allí ví a un verdadero lobo de mar tragado en el vientre de su perseguida ballena, decidí darle 50 euros por su bolsa y me marché contentísimo y sorprendido. La fotografía lo había devorado, pero vivía de su vieja gloria de antaño, como si nada pasara a su alrededor. Vivia su sueño como si todo fuera igual que ayer. Como siempre yo haciendo amigos en todos lados… Un Click por tí amigo y no despiertes de tú fantasía…
 
 
 
 

Requiem en Conil

Publicado: 30 julio, 2007 en Diario Fotográfico
Si tuviera que decidir un sitio donde realmente me quisiera morir y ser enterrado, ese es Conil. No es solo por sus afamadas playas o los atractivos turísticos que pueda albergar, con esto no descubro nada nuevo, sino más bien por ser este pueblo "patria chica" mía. Soy en parte conileño, pues mi padre vino a nacer allí cuando el pueblo ni por asomo pensaba en lo que se iba a convertir. La otra parte que me vino a formar si bien puede incluso superar tanta belleza como tiene el pueblo gaditano, poseé un calor que no me gustaría sufrir en mí etapa eterna.
 
Este fin de semana decidí pasarlo allí. Mis padres y hermano me esperaban en el pueblo, la familia, gran pretexto para hacer la escapada obligatoria. Tras el corto viaje como siempre con parada obligatoria en la Barca de Vejer para desayunar bien temprano esa manteca colorá, manteca colorá… lo primero que me recibió fué su ya terminada autopista, ahora señalizando Conil, cosa esta que trajo el año anterior ciertas controversias entre fomento y el pueblo. Quien me iba a decir a mí que conocí el pueblo marinero solo con lances de algún aventurado alemán gustoso de sus paradisiacas costas, que el pueblo se esta convirtiendo año a año en Turistopía.
 
En este pueblo conocí la dimensión del tiempo con sus interminables dias de verano, el primer amor, mi primera independencia… En definitiva siento verdadera veneración por el, algo casi mistico que me hace no querer ver en lo que se esta conviertiendo. No quiero reconocer debido al cariño que tengo que el mito se me está cayendo poco a poco. Del recuerdo de aquel pueblo donde el tiempo jamás pasaba, donde te sentías como en el cielo, a esto de hoy día la verdad va un buen trecho. Ahora Conil es ya pasto de esa peste que somos los turistas y como dicen en el pueblo los "frasteros", forasteros…
 
Se que es egoísmo, pues si todo el mundo le dió por venir aquí pues es normal que la fisonomía del pueblo acabe por cambiar tarde o temprano me guste o no, y de hecho aquellos que han tenido la oportunidad de dirigir el empuje turista en este pueblo, otra cosa no, pero realmente han hecho lo que han podido y hay siguen peleando. Es simplemente un proceso "evolutivo", bueno más bien degenerativo que acabará tarde o temprano por despersonalizar este precioso pueblo para convertirlo en otro más achicharrado por las estupideces de la sociedad aburguesada del "SPA".
 
Solo tuve que darme una vuelta con mi cámara, buscando el enfoque perfecto, para tragar saliva. De siempre vinieron los turistas, pero el pueblo guardaba celoso su secreto con gran hermetismo. No existia la mezcla de intereses, sino más bien una simple transacción; tú vienes a mis playas y yo te saco el dinero. Era lo lógico. Ahora sin embargo ya no es así. Habitan en el pueblo tantos "frasteros" como indígenas y de hecho sin desplazarlos eso sí, han conseguido imponer su victoria cultural. Se habla euskera en las terrazas, los baretos son de diseño, los camareros extranjeros, y los conileños actuan como los turistas y lo peor disfrutan con ello.
 
Ya no se distingue nada, entre las bandas de chicas y no tan chicas que recorren a diario las pequeñas calles del pueblo de forma masiva, la putifalda y el putipantalón(dedicado a la genial inma, todavía me estoy riendo de tú exacta descripción) es el uniforme oficial tanto de foráneas como de nativas… Todo es igual, ambiente deshumanizado de miles de veinteañeros a los que les parece "chic" el veraneo en Conil para en invierno contarlo en los Madriles, el Botxo o vete tú a saber por donde. De hecho hay un indicador que nunca falla de cercana decadencia; ¿Donde estan los alemanes?
 
Cuando estos empiezan a desaparecer o aislarse y no son mayoría turistica en un sitio análogo, es porque han sido desplazados por otra plaga de langosta más agresiva aún, los españoles. Hace veinte o treinta años se veían por docenas esos rubito/as mirando con incredulidad hasta las piedras de la playa, ahora son un  residuo por sus calles o se esconden en sus suntuosos chalets seguramente lamentando lo mismo que yo la suerte del pueblo. Conil quiere ser pueblo antistress y lo será, no quepa la menor duda, vendrán se descocaran y se marcharan y Conil espero permanecerá…
 
Un Saludo, Fuaaaaaeeeeé.

Tarifa

Publicado: 29 junio, 2007 en Diario Fotográfico
Ayer el gusanillo fotográfico me picó en dirección a Tarifa. Varias veces estuve por aquí, varias fueron las veces que fotografié por estos pagos, debo decirlo, estoy enamorado de la Costa de la Luz(por cierto que nombre tan evocador para cualquier amante del arte fotográfico), pero esta vez la disfruté de verdad. Estaba totalmente solo, que es como realmente uno puede pensar en como quiere hacer las cosas y por esto pude moverme "a mi manera".
 
Como era habitual viento, de levante esta vez, el afamado de estas tierras aunque sino es uno es otro, pero ante todo viento. Tras dos fuertes rachas empezé a pensar en la salud de mí recien estrenada cámara, pero por una vez confié en las especificaciones técnicas y decidí pasar totalmente ante la seguridad de "plena estanqueidad", en próximas lo comprobaré… Su impresionante Isla de las Palomas te da la bienvenida cuando llegas. Esa minipenínsula unida por un puente estrecho al continente europeo, que es el punto más al sur de Europa ya reune por sí solo suficientes argumentos como para pasarse siempre por allí aún conociendo el sitio. Parece un punto de encuentro donde todo el mundo toma el "bautismo de viento" en la pasarela-puente… Familias, hippies, surferos, colgados varios, no hacen nada en Tarifa antes de visitar en peregrinación este punto iniciático.
 
Ganada la "bula", comencé. Vestido con pantalón de lino a la pantorrilla y con una flamante camiseta de la selección alemana además de portar un potente objetivo, la gente me miraba y sonreía como diciendo; hay va un "guiri" emocionado. La verdad que la sensación me encantaba, ser extranjero en mí propia tierra, barbarus hic ego sum… Da la sensación de que conociendo bien un sitio lo estas estrenando, recuperas la virginidad al igual que cualquier foraneo sentiría. Así que de "guiri" fuí todo el tiempo, creo que si hubiera cruzado palabras con alguien hasta habría tratado de hablar con acento extranjero, ja ja ja… Así anduve recorriendo Isla y Playa, sacando esas siempre hermosas instantaneas que da esta tierra gaditana.
 
Al rato despues de sacar barco, corredora, buceadores y varias más, decidí relajarme un poco y sentarme a esperar el atardecer en el contramuro del paseo marítimo. Allí mientras una familia abandonaba la incómoda playa ventosa, un friki total de cabeza pelada y pantalones cadenosos lavaba su ropa en una ducha de la propia playa. Turismo económico. Este contraste es el secreto turístico de este sitio. De una lado frikis pobres como ratas, y de otro frikis ricos como duques….  Pero en definitiva frikis por todas partes. De la tienda de campaña con barra de pan y kilo de mortadela, a las tiendas del surf y sus cosillas…. Caras eso sí. Todo dentro de un pueblo marinero enloquecido por el viento. Un encanto, vaya que sí.
 
Allí sentadito como un niño bueno, se acercó una treintañera de aspecto "etnico", para a unos metros emularme en mi postura. Sentada como gaviota mirando al sol en decadencia, la chica miró tanto a mí como al "elemento" de la colada sin lavadora… Su mirada era meláncolica, aburrida, como diciendo; "estoy en el paraiso pero aún así, sola en él"… Tras hacer su elección la verdad por una vez fácil y falta de meditación empezó a sonreir, con esa sonrisa de quien pretende ser conocida, cara de dejarse llevar. La verdad que es el sitio propio para este tipo de acercamientos, los lugares de veraneo son como estaciones término, parece que no hay nada más allá, solo gente que viene y va cada uno con su historia particular, grandeza y miseria concentrada en unos dias…
 
Al poco me sentí nervioso, estos ligues de quita y pon, me ponen atacado, soy facilmente asustadizo. Decidí que era hora de volar y así actué. Me levanté y pasé por el lado de la meláncolica chica, no me miró siquiera. Deje pasar los metros y dí uno de esos cabezazos que el gusanillo de la curiosidad te hace dar en estos casos. A unos veinte metros miraba, esta vez sí, cariacontecida con una mezcolanza de sentimientos, desde el que borde es el tio este, al otra vez sola… Estos ligues tipo parada de autobus son así, es como la historia de una vida. En un rato, conoces, gustas, quieres, dejas de querer, te abandonas y desapareces… En cinco minutos. Hay que ver, vine a tirar unas fotos y acabe tonteado/ando, cosas de Tarifa serán….
 
Un Saludo.

Drogadictos

Publicado: 17 junio, 2007 en Diario Fotográfico
Hoy me pegué un dia de "continuada" fotográfica en la ciudad de Algeciras. Toda la ciudad volcada en el inicio de sus fiestas y yo como siempre dando la contra. Lejos de los beneficios que produce el rebujito en la mayoría de los mortales, a mí el hinchazo gratuito de por la mañana en la Plaza Alta me dejó con pocas ganas de feria por la tarde. Preferí coger mís cámaras e irme a buscar algo digno en la ciudad para captarlo. La verdad que con una sensación agridulce, pero nunca indiferente…
 
Con un calor de espanto me dirigí a patearme media ciudad, solitaria por la festividad y que si tuviera eje se volcaría del peso en el lado de la feria… Así pasito a pasito di con las vías del tren, allí dije marvilloso, pues al de por sí lamentable estado de la ciudad en general, hay que sumar esta zona… No podía dar crédito a lo que veían mís ojos. Era como una regresión a las tristísimas ciudades del norte a principios de los ochenta que frecuentaba yo en aquella época. Cuanta miseria, cuanta basura, cuanta gentuza, pero que fotográfico que era todo…
 
Vislumbrando a unos dos kilómetros o así la estación, un paso a nivel sin barreras donde puede encontrar algo ya casi insólito en la mayoría de ciudades de esta España encumbrada; un "picaero" de drogadictos… Realmente creía estar en una máquina del tiempo, todo parecía coincidir con los años de la aguja y el papel de plata, que tristeza. Quedé paralizado por la curiosidad, pues rodeando a esa "cohorte" de zombis sentados en sillas de plástico, se encontraban unos niños como si allí no pasara nada. Incluso para hacer la escena más propia, todo esto se veía aderezado por un corral con gallinas y cerdos en buena crianza, impresionante vamos…
 
De la sorpresa inicial pasé a la más absoluta curiosidad, era como una fuerza desmedida de mi interior me dijera vete allí habla con ellos y hazles alguna foto. Increible sensación pues en verdad no había nada agradable que ver… Al final me introduje por una medio valla oxidada y me puse a pasear por su terreno como si no pasara nada bajo su intensa y desconfiada mirada. Andaba dando rodeos perfilando su zona para que estúpidamente lejos de decir realmente lo que pretendía, fueran asumiendo mi presencia como una parte más del escenario.
 
Al poco y como era previsible, ellos fueron los que se dirigieron a mí. Recelosos de mí presencia pero muy corteses, me preguntaron que si venía a sacar fotos de ellos y su lugar, a lo que yo respondí que no, que estaba allí llevado por mera curiosidad nada más. Ahora se quedaron tranquilos y sus caras cambiaron totalmente; ahora la pregunta de siempre, ¿pero usted es de un medio de comunicación, periódico o revista? Creo que si dijera que sí en todos los lugares que me lo preguntan me darían hasta de comer. Contesté no, simple paseo fotográfico. Desorientados de que una persona en plena feria, disfrute haciendo fotos a la nada sin más motivo, se miraron cariacontecidos.
 
Al final mirándome como a un bicho raro, me fueron aceptando en su tribu, gracias como no a la inestimable ayuda de la curiosidad de los niños, que no hacían más ue preguntar y preguntar… Realmente gracias a ellos me fuí haciendo al sitio. No me atreví finalmente a fotografiarlos, era como un respeto extraño. Recordé la película bailando con lobos, donde el oficial(Kevin Costner) el primer dia sabía de sus limitaciones en los logros con los indios, ja ja ja. Allí dejé en sitio visible mis "revolveres" de óptica, y me senté a preguntar cosas. Al poco los recelos de los bárbaros y el civilizado parecían disiparse, para lograr una sintonía interesante.
 
Allí los dejé como los encontré. Espero que en las próximas jornadas que vaya a esta zona gaditana, vuelva a verlos para que finalmente pueda fotografiarlos. Parece que a veces nuestra memoria es flaca y solo de aquello que tenemos constancia en primera persona podemos hacer ideas al respecto. Pensaba yo que la drogadición casi era un mal menor en nuestra sociedad, quedado reducido al "aburguesado" consumo pijíl de cocaina y porros, pero se ve que no. Hay están pero ya no hablamos de ellos. No solo están en Madrid, aquí en las provincias también pero bajo el tapete…
 
Un Saludo.